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BENAOJÁN

El termino municipal de Benaoján ocupa una extensión de unos 32 km. cuadrados de una orografía, también abrupta y accidentada por la que discurre el rio Guadiaro o “río de oro” según la tradición de la toponimia árabe.

Las dos terceras partes del mismo se incluyen en el Parque Natural “Sierra de Grazalema” distinguiéndose bien diferenciadas tres unidades geológicas o ambientales en función de su paisaje:

– Su Sierra, formada por imponente roca caliza del Jurásico de color grisáceo y elevadas pendientes e impresionantes cortados y con altitudes que rondan los 1.300 metros (s.n.m.) en las del Palo, Benaoján y Algarrobo, en ellas se encuentran simas y cuevas así como distintos fenómenos de cavernamientos, algunos de ellos de máxima importancia espeleológica y antropológica como el Sistema Hundidero-Gato o la Cueva de la Pileta

– El Monte: una doble alineación de lomas de margocaliza de color rosado y dispuestas a lo largo del valle por debajo de la anterior Unidad y modelan un relieve suave y ondulado aunque de cierta pendiente con suelos profundos que sustentan un excelente bosque mediterráneo de encinas y quejigos.

– El Río, donde incluimos el río Guadiaro y diversos arroyos de corto recorrido y los terrenos adyacentes cultivados en fértiles huertas. El Guadiaro, de cauce permanente gracias a sus aportes subterráneos es uno de los ríos de mayor caudal y longitud de la Provincia de Málaga.

Históricamente en Benaoján se constata la presencia de la ocupación humana en la antigüedad gracias al Santuario prehistórico de la Cueva de La Pileta. Hay indicios claros y evidentes de la presencia romana pero las primeras noticias de su municipio, no obstante, se remontan a la ocupación musulmana, como nos indica la propia toponimia, Benaoján, que procede de Benaoxan que algunos autores han traducido como casa de los panaderos y otros como hijos de Oxan, refiriéndose a alguna tribu bereber. Su historia corre los mismos avatares que la de su vecina Montejaque, en la época en que la Serranía pasa a formar parte de la corona de los Reyes Católicos, después de la caída de Ronda, en 1485.

Su núcleo de población principal está en ladera de su Sierra y también al igual que Cortes de la Frontera o Jiméra de Libar, con la construcción del ferrocarril, nace otro núcleo poblacional, la barriada de la Estación de Benaoján.

Tradicionalmente su economía ha sido agroforestal y ganadera siendo la industria de la chacina de gran importancia por su calidad y esmerada elaboración, celebrándose una feria anual de los productos chacineros. Es también de un gran potencial económico, hoy en día, el sector servicio, dirigido al turismo rural y activo de calidad.

Benaoján celebra sus fiestas, en abril en honor a su patrón San Marcos, en octubre las de su patrona la Virgen del Rosario y entre julio-agosto la Verbena del Tren, en la barriada de la Estación.

Además de la Cueva de la Pileta, podemos acercarnos a la Torre Sexima o torre de los Moros, a la Cueva del Gato salida del Sistema hidrogeológico Hundidero-Gato, la surgencia del Molino del Santo, el polje de Libar, o disfrutar por los muchos senderos que discurren por su termino.

Su gastronomía, sus fiestas y tradiciones, sus montañas, y todo lo que le rodea son de un gran atractivo.

JIMERA DE LIBAR

Jiméra de Libar se encuentra situada a una altitud de 460 metros s.n.m. en una de las lomas sobre un amplio valle del río Guadiaro, entre Benaoján y Cortes de la Frontera, dentro de la Serranía de Ronda. Su pequeña población asciende a unos 435 habitantes repartidos en dos núcleos, el propio municipio y la barriada de la estación del ferrocarril junto al río.

Al igual que otros municipios de Valle del Guadiaro hay evidencias en su termino de ocupación humana de época de prehistórica y  en vestigios funerarios y cerámicos de época fenicia. Posteriormente presencia romana y árabe, de la que quedan restos de lo que fue su mezquita adosados a la actual iglesia parroquial. En dicha época era su nombre árabe, Inz-Almaraz, que se cambió posteriormente por Ximera de Líbar, después de la conquista cristiana, apareciendo constancia de su nombre grabado en una piedra de la fuente pública y fechada en 1789. La documentación más antigua que se posee sobre la historia de la villa data del siglo XVII. Su casco urbano se alza sobre una loma de la falda de la sierra en la margen izquierda del río, por lo que las casas enjabegadas y con zócalo suben y bajan por calles estrechas y serpenteantes, como corresponde a esta zona de la Serranía. Sus edificios singulares son la iglesia parroquial. Jiméra de Líbar, puede presumir de un gran patrimonio ecológico, ya que se encuentra en las proximidades de la gran reserva de Los Alcornocales y forma parte del parque natural “Sierra de Grazalema. Entre los hitos geológicos destaca el pico Martín Gil de casi 1.400 metros de altitud, principal cumbre de la Sierra de Líbar y la cueva del Chapi,  que se divisan frente al pueblo.

La mayor parte del término de Jiméra de Líbar se extiende por las dos vertientes del valle del río Guadiaro presentando un paisaje muy accidentado, de cerros cubiertos de encinas, alcornoques y matorral que trepan por los blancos roquedales de la sierra. El resto del municipio, entre el cauce del río y el pueblo, está formado por una franja de terrenos más suaves cubiertos de olivos, cereal y algunos pequeños regadíos de ribera.

Sus fiestas las celebra en honor de su patrona la Virgen de la Salud en el núcleo urbano de la estación, junto a un pequeño montecillo, lugar donde según cuenta la leyenda, se apareció la Virgen.

La Iglesia del núcleo principal que debió levantarse sobre una mezquita tal como parece atestiguarlo la forma de minarete de las torres.

En Jiméra podremos visitar también el Molino La Flor, antiguo molino de agua apoyado sobre los restos de un puente romano. Se encuentra rodeado de un increíble paraje sublime. Actualmente se encuentra restaurado para su uso como alojamiento turístico. Algo más lejos, a 4 kilómetros del municipio, la Finca El Tesoro prueba que aquí hubo un asentamiento de época fenicia, y desde entonces habitado. En dicho lugar apareció una necrópolis con restos cerámicos y ajuar funerario.

Hoy en día Jiméra de Libar, además de su industria agrícola y ganadera, complementa su economía con un incipiente sector turístico rural en alza.

CORTES DE LA FRONTERA

La localidad de Cortes de la Frontera está situada a una altitud sobre el mar de 633 metros y es el segundo municipio de la comarca por su extensión, 176 km2. Su población, 3.767 habitantes, está repartida entre tres núcleos de población; el propio municipio Cortes de la Frontera, y las pedanías de El Colmenar y la Estación de Cortes. Su núcleo principal esta situado en la margen derecha del río Guadiaro en lo alto de un cerro tanto la estación como El Colmenar lo están junto al río siendo ambos emplazamientos estaciones de ferrocarril de RENFE de la línea Bobadilla-Algeciras.

La orografía de Cortes de la Frontera es muy abrupta y cambiante. Paisaje lleno de contraste, proporciona al visitante la posibilidad de pasar en un corto paseo de zonas con formaciones calizas, como cuevas, colinas, gargantas, simas, etc., a otras áreas donde predominan los estratos de areniscas, uniendo a todo ello el encanto del Valle del río Guadiaro que nos ofrece su bosque de ribera. Lo más sobresaliente es que su espléndida y extensa masa forestal de alcornoques, una de las más importantes de Europa, y, parte de su término municipal se encuentra dentro del Parque Natural Los Alcornocales, Así mismo también forma parte de otro Parque Natural, el Sierra de Grazalema. Su geodiversidad y su riqueza forestal se complementan en otros parajes de gran interés como el Cañón de las Buitreras, el Peñón de Berrueco, el polje de Libar de indudable interés geológico, La Sauceda de interés faunistico y forestal, etc.

Los orígenes de Cortes de la Frontera se remontan a los siglos XII y XI a.C. con los primeros asentamientos fenicios. Posteriormente griegos y romanos supieron aprovechar sus recursos naturales y forestales. A los romanos se deben los restos arqueológicos (Saepo) de mayor importancia hallados en el municipio. El Cortes moderno fue construido a finales del siglo XVII debido al auge del comercio del corcho que sigue, aún hoy, siendo la principal riqueza económica del municipio. En su casco histórico se pueden apreciar un buen número de casas nobles con escudos nobiliarios y esplendidos pórtales. Al contrario que todas las poblaciones de la Serranía que se caracterizan en su trazado urbano de origen el árabe, la de Cortes no se parece en nada a las restantes localidades.

Los edificios de mayor interés son la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, la Capilla de los Valdenegro y el Ayuntamiento, especialmente su fachada. Celebra sus fiestas patronales en honor a San Roque y San Sebastián en agosto. En junio, cada día  23, se celebra el solsticio de verano, con hogueras en las calles y las fiestas de San Juan, el día siguiente.

 

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